Cabeza de Otto Dix, agosto de 2020, acuarela sobre papel
“Lo que más me gusta es ver de nuevo con mis propios ojos los temas primigenios de la Humanidad”. (Otto Dix)
"Nosotros queríamos ver las cosas completamente desnudas, casi sin arte”. (Otto Dix)
"Él quería pertenecer y seguir su tradición alemana; dar continuidad al arte de Durero, de Matthias Grünewald y tomar una postura. (...) era un artista realmente capaz de ver y pintar el mundo con sus contradicciones. De ver todo el mal; sí, pero también las cosas buenas y bonitas… todo lo que pertenece a la naturaleza humana." (Ulrike Lorenz)
"Cuando retratas a alguien es preciso no conocerlo en la medida de lo posible. ¡Ante todo no conocerlo! Quiero ver solamente lo que está ahí, lo externo. Lo interno se patentiza espontáneamente. Se refleja en lo visible." (Otto Dix)
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"Hace muchos años Max Liebermann me dijo: “Pinte usted mucho retrato. De todos modos todo lo que pintamos nosotros, los alemanes, es retrato.”(...) Todo buen retrato se basa en la contemplación. La esencia de cada persona se manifiesta en su apariencia; el exterior es la expresión del interior, es decir, exterior e interior son idénticos. Esto llega al punto de que hasta los pliegues de sus ropas, la postura de una persona, sus manos, sus orejas informan en el acto al pintor sobre el espíritu de su modelo; éstas últimas a menudo más que los ojos y la boca.
La gente se imagina siempre que el retratista es un gran psicólogo y fisiognomista, capaz de leer en el acto en cada rostro las virtudes y vicios más ocultos para luego trasladarlos al cuadro. Esto es pura literatura pues el pintor no valora, mira. Mi lema es: “Confía en tus ojos.”
(Otto Dix)
El artista y el arte
Me opongo muy decididamente a los dogmas artísticos. Porque el arte no es una ciencia, ni está sometido a ninguna ley palpable. El pintor tiene que partir de la aparición de lo vivo. Está ahí para dar forma al mundo y mostrar que no solo de pan vive el hombre. Estoy en contra de los abstractos, que pintan a escobazos, bombardean el lienzo con una ballesta y dejan chorrear hacia abajo salsas de colores. Los resultados son cuadros que se podrían hacer en serie, a miles. La creación es mínima, adecuada a lo sumo para el papel pintado y las faldas de señora.Se me ha llamado conservador. Acaso lo sea, desde luego soy primitivo y popular. Necesito la vinculación con el mundo sensorial, el valor para la fealdad, la vida sin diluir...
No, los artistas no deben mejorar ni hacer apostolado. Son demasiado escasos. Sólo tienen que dar testimonio. La gracia está fuera del poder de disposición humano, pero lo que importa es la gracia. El esfuerzo por el arte exige mucha paciencia. Durante mucho tiempo yo fui una “nada” [Dix casi lo grita], pero de repente puedes convertirte en un “algo”. Nunca había hablado tanto. Hoy he sido una suerte.
(Otto Dix)
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